sábado, 4 de septiembre de 2010

Mi Historia, capítulo 2 ! :)

Cap. 2

Seguía lloviendo, la casa estaba oscura, los relámpagos resonaban por todo el piso y los destellos de los rayos alumbraban el salón, donde, Megan y su madre dormían en el suelo, encima de los almohadones que se prepararon la noche anterior.
Megan estaba despierta, estaba de espaldas hacia su madre, la que sí que estaba durmiendo.
Megan miraba atentamente los detellos de los rayos que se reflejaban en el cristal, y a la vez seguía absorta pensando en su padre y en su hermano menor, Danny.
- ¿Habrán llegado ya a España? ¿Les habrá pasado algo en el viaje? - Megan no podía dormir, tenía tantas cosas en las que preocuparse que no podía ni cerrar los ojos.
Finalmente sus ojos se cerraron rendidos del cansancio.
A la mañana siguiente, una luz fuerte la despertó, era la luz del sol, ya había amanecido.
Megan refunfuñaba haciendo esfuerzo al no poder abrir los ojos y ver con nitidez.
Al salón llegaba el olor a tostadas, su madre apareció con un delantal blanco y una sonrisa en la cara.
- ¡Hola marmotilla! ¿Qué tal, cómo dormiste? - Le preguntaba su madre como si nada.
Megan se quedó un poco pillada... ¿por qué su madre le hablaba tan contenta al saber que no estaban ni en su casa, ni.. ni siquiera en su ciudad?
- Eh... esto... bien. - Titubeaba pellizcando los almohadones.
- Pues venga, que se enfría el pan. - Tal como quedó dicho, se esfumó a la cocina.
Megan se puso de rodillas, recopiló, y miró a su alrededor.
- Quizá lo mejor sea asumir que me he mudado y mire como es mi casa. - Pensó.
Megan se levantó de los almohadones, le dolía la espalda y el cuello de dormir con mala postura sobre dos o tres almohadones.
Se levantó estirándose el pijama que se le había enrrollado por la camiseta y se asomó por la ventana observando que no tenían persiana, y que por eso los rayos habían estado iluminando el salón durante toda la noche.
Decidió recorrer el pasillo apartando con un pie los cojines del suelo, y fue a ver cual era su siguiente 'sorpresa'.
Las puertas estaban todas cerradas y dudaba si abrirlas o no.
- Mmm... esto me sería mucho más fácil si ya de por sí las puertas estuvieran abiertas. -Pensó para sí.
No es que tuviera miedo por ver lo que se encontraba, es que... simplemente temía encontrarse un vagabundo haciendo de 'ocupa' en su casa.
Iba a agarrar el pomo hasta que su madre la llamó para desayunar.
- Ya voy mamá.
Finalmente abrió, y no fue precisamente un vagabundo lo que se encontró.
En la habitación había un fuerte olor a humedad y algunos baúles.
- ¿Y esto? - Se preguntaba adentrándose en lo que se suponía que era la salita de la casa.
Se acercó a los baúles y con curiosidad, fue abriendo algunos.
La mayoría estaban vacíos, pero había uno algo más grande y que también estaba más escondido.
- Me pregunto si habrá algo en este... - Pensaba acercándose sigilosamente.
Despacio, puso una mano en la pequeña cerradura del baúl, fue a abrirlo pero de repente escuchó un ruido.
Megan dio un salto hacia atrás asustada y no quería ni respirar. Se quedó quieta, en el umbral de la puerta, mirando con atención.
Lo volvió a escuchar. Esta vez, ese ruido le recordaba a un maullido.
Megan abrió bien los ojos y con su valentía se acercó y sin pensarlo dos veces abrió el baúl.
¡Había un gato!
Megan salió corriendo hacia su madre gritando:
- ¡Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡En la salita hay un gato! ¡Aquí sigue viviendo gente, mamá! ¡Hay ocupas en casa!



C O N T I N U A R Á . . .

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